Salí del hotel dejando a Eun-Ji sumergida en un sueño profundo. Sentí un ligero malestar en el pecho, me avergonzaba el hecho de haberme quedado con esa primera vez tan preciada para las mujeres, sabiendo que era un hombre casado y que nunca iba a volver a verla.
—¡Nos vamos hoy mismo! —le dije a Soo-Min apenas volví al hotel.
—¿Hoy? Pesé que nos quedaríamos toda la semana— me contestó extrañado, aun cuando estaba acostumbrado a seguirme el ritmo en constantes cambios de opinión.
—Ya cerramos e