CAPITULO 40

Ni siquiera podía moverme, ni un solo gesto estaba en mi cara, solo podía quedarme como una piedra mientras esa mujer besa a mi esposo como si acabará de regresar y ansiaba ver nuevamente a su pareja

—Oh, oh… —dijo el hermano de Eros en burla —Oye Eros.

La mujer se alejó de Eros cuando escuchó a Apolo, voltea y con una sonrisa me observa a mi y luego a él, saluda con respeto a Aria y luego a Apolo, cuando me vio.. me miró con sorpresa y luego al hermano menor de Eros.

—Apolo, ¿Por qué no me hab
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