CAPITULO 12
Ahora soy yo la que se siente mal y terriblemente culpable por todo lo que acaba de suceder. El viaje de regreso en su lujoso auto fue un infierno de silencios incómodos, miradas de reojo y suspiros pesados que cargaban el ambiente. Creo firmemente que Eros se intoxicó o, al menos, está sufriendo una indigestión masiva y dolorosa con tanta comida que mi madre le hizo comer casi en contra de su voluntad. Y no era para menos; mi madre cocinó como si estuviera alimentando a un batallón entero. Le s