CAPÍTULO 24

Katsumi había entrado en la mansión a hurtadillas. Todo estaba oscuro y se dirigía a tientas hacia la escalera, cuando la luz de una lámpara se encendió y la voz de Adrick retumbó

—¿Sabes qué hora es?

—¡Por Dios! Me has dado un susto

—No deberías estar en la calle a estas horas

—¿De verdad

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