MAYLA
Empezaba a odiar cada vez más ese término, ese nombre o cómo fuera. Al parecer las brujas siempre estarían presentes en mi vida y serían como la sombra de día y noche.
—¡No te lo puedo creer!— fruncí el ceño, pero estando con mi bebé en mano no me hacía bien.
—Si, pero es mejor que termines de instalarte en casa, hemos hecho muchos cambios y no es justo que después de tanto trabajo realizado, se opaque por esas cosas— asentí ya que tenía razón. En sus manos llevaba a Karius mientras que y