Mundo ficciónIniciar sesiónMAYLA
Unos cuantos lobos salieron de entre la multitud, con flores amarillas atadas a sus muñecas, que también decoraban artísticamente sus ropas. Llevaban palas y esperaron a que les diéramos el visto bueno para empezar a cubrir el ataúd de mi madre. Observé cómo lo cubrían de tierra y solté un suspiro silencioso cuando sentí que la mano de Marcus, que ya me rodeaba, me acercaba a su lado







