Nala
Si no amara tanto al cabezota de mi lobo y no nos encontráramos en este problema tan complicado, estaría meditando sobre las diferentes maneras de torturar al alfa de una manada, sin dejar rastros. Pero en lugar de eso, me encuentro escondida detrás de la puerta de la casa de mi madre, donde en este momento están Alondra y Arcas.
No he podido dejar de pensar en el último comentario que Ónix le dedicó a mi madre antes de partir. Él hablaba de una hija, o al menos eso creí entender, pero se