Es temprano, Erick me despierta, o más bien me asusta, me saca de la cama y no sé ni porque estoy en el armario intentando cabilar en mi cerebro sus palabras confusas.
—El vuelo se adelantó, tenemos que irnos.
—¿Vuelo? ¿Qué pasa?
Erick se levanta y ve la confusión en mi mirada.
—Creo que después de estos últimos casi 2 meses desde mi cumpleaños, y viendo el excelente comportamiento que has tenido en este periodo, te mereces una buena gratificación, tanto para ti como para mí.
—¿Gratificaci