Los días han pasado, Efrén ha ido y venido al igual que Erick, aunque no ha estado muy conversador conmigo, no sé qué le sucede y no tengo ganas de preguntárselo, aunque hablar es lo último que le pasa por la cabeza a este hombre, él es un completo misterio, lo mismo que él hecho de saber dónde estoy, tirada aquí en el piso, amordazada y debajo del escritorio de Erick, con esposas que me impiden moverme, pero más que eso una amenaza que no quiero se haga realidad. No sé si Erick no tiene otra o