No llegaría a tiempo, aunque quisiera.
El rugido de Violeta se atascó en su garganta, al ver los dientes del lobo ensartados en la piel de Lucinda.
Entonces se le ocurrió que podía hacer levitar al lobo.
Cuando enfocó sus ojos en él, otro lobo vino corriendo como un cometa, golpeó al que estaba atacando a Lucinda y lo lanzó lejos.
Violeta tardó unos segundos en comprender lo sucedido.
Lance había aparecido de la nada y había salvado a Lucinda.
Sin embargo, la habían mordido, pero com