La puerta se abre sin hacer prácticamente ningún ruido. No necesito que lo haga. No necesito una entrada espectacular, ni que alguien anuncie mi llegada, ni que Lawrence tenga tiempo de prepararse para lo que está a punto de ocurrir. Lo único que necesito es que Leo haya cumplido su parte y que, por una vez, el hombre que se ha pasado los últimos días creyendo que podía controlar cada variable del tablero no sepa exactamente qué está ocurriendo a sus espaldas.
Entro.
El primer hombre está de es