〚GIANLUCA〛
La veo alejarse, y juro por Dios que algo dentro de mí se resiste.
No es una metáfora.
No es dramatismo.
Es algo físico.
Visceral.
Como si hubiera una parte de mi cuerpo —una parte absurda, irracional, salvaje— que quisiera correr tras ella, sujetarla de la muñeca y decirle que no. Que no puede irse. Que no puede caminar tan tranquila hacia un destino que amenaza con arrebatármela para siempre.
Porque eso es lo que siento.
Que Londres me la está robando.
Que esa maldita corona me la