Capítulo 27 — Descubrimiento
Dos semanas pasaron.
Elena se había acostumbrado a la cadena de oro, al tintineo que acompañaba sus pasos, a la presencia constante de los hermanos. Compartían sus noches, a veces sus comidas, nunca sus pensamientos — estos últimos seguían siendo su último jardín secreto.
Esa mañana, Cassian y Julian habían salido de gira por los territorios. La fortaleza estaba tranquila, casi dormida. Elena deambulaba por los pasillos, sus pies descalzos sobre la piedra, la túnica