Capítulo 28 — La traidora
Al día siguiente, la fortaleza contenía la respiración.
Cassian y Julian habían regresado de su gira antes de lo previsto, con los rostros cerrados, el aire cargado de tormenta. Elena se había reunido con ellos en el salón del trono, aún marcada por la noche de lágrimas y cenizas.
— ¿Qué pasa? —preguntó.
— Un topo —respondió Cassian—. Alguien en nuestra casa informa al Consejo sobre tus movimientos. Sobre los nuestros. Sobre todo.
— ¿Viktor?
— Él mismo.
Julian recorría