Capítulo 23 — El amanecer de la vergüenza
Elena despertó la primera.
La luz gris del amanecer se filtraba a través de los cristales escarchados. La chimenea ya no era más que un montón de brasas. A su alrededor, los dos hermanos aún dormían — Cassian boca arriba, un brazo doblado bajo la cabeza; Julian acurrucado contra su hombro, su aliento cálido acariciando su clavícula.
Estaban desnudos. Ella también.
Las sábanas estaban empapadas de sudor, de saliva, de su mezcla. Entre sus muslos, un dolo