Melanie intentó que su vida no se viera alterada por ese hombre pero era imposible. No podía concentrarse, simplemente no podía. La escena se repetía una y otra vez, ella en los brazos de él. Él mirándola con esos ojos castaños iluminados unicamente por la luz de la luna, juraría haber soñado la majestuosidad de ese hombre durante toda su adolescencia…
Culpó rapidamente a su propia inexperiencia de sus emociones, una mujer de su edad no podía permitirse semejante teatro… Pero no podía evitarlo.