Alaric
La oscuridad nos envolvía por completo. Solo aquel pequeño destello al fondo del túnel nos servía de guía en medio de la penumbra. Me mantenía alerta, atento a cada sonido, cada cambio en la atmósfera. A mi lado, Celeste avanzaba con cautela, sus dedos entrelazados con los míos.
—No te alejes de mí —murmuré. El aire era húmedo, pesado. El olor a tierra antigua y piedra mojada nos rodeaba. No era un sitio cualquiera; aquí había historia, poder. Cada paso que dábamos hacía que mi pecho se