Alaric
—¡Oh Su Majestad! Lo estaba esperando —exclama Noelia con una sonrisa que no llega a sus ojos. La veo detalladamente y me doy cuenta de que tiene uno de esos vestidos que yo había mandado confeccionar hace años. Esos vestidos únicos, pensados solo para mi mate. Había pedido que los modernizaran, para que estuvieran listos cuando ella llegara a mi vida. Ahora están en el cuerpo equivocado, profanados.
—¿Qué haces aquí, Noelia? —gruño, mi voz, un filo helado— En mi habitación, con esas co