Pequeña mentirosa.
Alicia me empuja con fuerza después de unos segundos. Es sorprendente todo lo que reviví con ese beso. Juro que tuve mucho deseo de hacerla mía, ya, ahora mismo. Pero no puedo olvidar de lo que es, una mentirosa. La miro con gesto divertido al ver su reacción temerosa. Su acción me hace sentir aún mucho más convencido de lo que he venido sospechando. No me queda ninguna duda pero entonces ella…
—¿ Qué quiere de mi señor Brown?
—Saber porque se prestó para una farsa como la que me montaron las