—¡Si!, así es— respondió tontamente, mientras se perdía en las hermosas facciones de hombre. Estaba como quería, sus ojos color negro eran expresivos que la miraban fijamente y aquellas pestañas largas y arqueadas que eran negras al igual que sus espesas pobladas y definidas cejas, su cabello negro azabache que lucía de una manera encantadora y aquellos labios.
—¡Mierda!, ¿Qué diablos piensa hacer? — murmuro, cuando el rostro de Maximiliano se acerca con la mirada fija en sus labios.
Sin ten