Alguien toco la puerta del estudio.
— ¡Adelante! — dijo una voz ya algo cansada. La persona que se encontraba afuera, abrió la puerta.
—¿Quieres hablar conmigo? —dijo el hombre más joven.
Antes de entrar Maximiliano había recibido un mensaje de texto del anciano de su abuelo, especificándole que si no iba no le temblaría la mano en arruinar la carrera y vida de aquella mujer ordinaria.
Antes del que el joven pudiera tomar asiento, el viejo Damon fue al grano.
—No permitiré, que una muje