De inmediato se tapó la boca con las manos, pero fue en vano, todos los presentes la habían escuchado.
Entonces Marc miró a su hija y le preguntó: —Tanying, ¿se conocen ustedes dos? —No le parecía posible que fuera así. Por lo que tenía entendido, Maximiliano siempre estaba ocupado y su hija no era la clase de persona a quien le gustara tratar con tipos aburridos que solo ocupaban su tiempo en trabajar.
“¿Qué si lo conozco?, claro que lo conozco este tipo es quien trato a tu preciada hija de