Capitulo 32.
Capítulo 32.
Los días corrían en contra de Ada, sin poder evitarlo el día de la boda había llegado y ella sentía que su vida se acababa en ese justo momento.
Olivia pasó al dormitorio y al ver a Ada sentada sobre la cama y aún en pijama frunció el ceño.
—¿Ada aún estás así? Te casas en menos de una hora y ni siquiera te has levantado en todo el día de la cama. Dijo Olivia regañando a Ada por su actitud.
—Estoy levantada, otra cosa es que no me he vestido. Respondió Ada de manera indiferente