50. ¡Necesito que vivas!
Bella
Aunque hubiese hecho hasta lo imposible por mantenerme a salvo, habría sido en vano.
Estábamos rodeados por al menos una cuadrilla de quince hombres, y entre ellos, la sombra de Fabiano Calderone se abría paso absolutamente poderosa.
No teníamos escapatoria, y de haberla buscado, las posibilidades se reducirían a cero. Quizás eso fue lo que impulsó a Rigo a empujarme detrás de su espalda. Echó mano a la cinturilla de su pantalón y soltó una maldición baja cuando descubrió que estaba desa