35. ¡No quería morir…!
Bella
Sucedió cuatro horas antes.
Un día despiadadamente sereno.
Dasha se había quedado dormida bajo la mirada atenta de Luigi después de haber sido sedada en pos de una crisis. Guadalupe y Donato decidieron dar un largo paseo cerca del rio, una costumbre que llevaban practicando cada domingo durante años. Luego cenaban en el mejor restaurante de pastas de la ciudad, tomaban dos copas de vino cada uno y recordaban su juventud con muchísima devoción.
Rigo también nos obligó a comer a mí y a las