19. El amor y la mafia
Bella
Me atravesó un espasmo; uno de esos en los que no tienes ni puta idea de cómo actuar. Uno que me obligó a llevarme las manos a la boca para contener un desgarrante jadeo.
Habían sido demasiado crueles. Sádicos y despiadados.
Di un paso al frente.
Mis piernas, aunque ancladas al piso del barco, flaquearon hasta conseguir desestabilizarme. Por un segundo, creí que perdería el conocimiento, pero eso solo habría complicado las cosas y no podía permitírmelo; debía resistir, porque al final, de