Dalila
—¡Te gusta,Dalila!,no lo niegues.¡Ese lobo te gusta!— llevaba media hora hablando por teléfono con Aliss y mi amiga no paraba de repetir lo mismo.
Llevaba un par de semanas entrenando todas las mañanas. Siempre calentaba con el grupo y luego Dorian entrenaba conmigo.No es que hubiera mejorado una barbaridad pero había ganado algo de agilidad y ya era capaz de esquivar algunos ataques del castaño sin que él tuviera que contenerse tanto como al principio.
—Sí, quizás un poco— admití
—¿Un po