POV ASTRA
La habitación estaba impregnada de un aroma a sándalo, cuero y ese magnetismo eléctrico que solo precede a las tormentas. La luz tenue de la ciudad se filtraba por los ventanales del ático, proyectando sombras alargadas que danzaban sobre las paredes. Yo observaba a aquel hombre, mi Ángel, el ser que me había rescatado de la monotonía para lanzarme al fuego.
De pronto, un zumbido interrumpió el silencio. Miré de reojo hacia su teléfono, que descansaba sobre la mesa de cristal. Una noti