POV Amatissa
Nos levantamos con lentitud, todavía sintiendo la calidez de la noche sobre nuestras pieles y la confusión que dejaba cada pensamiento.
Él negó con la cabeza y, sin decir palabra, nos dirigimos a nuestros respectivos baños.
El silencio reinaba, roto solo por el agua que caía y el eco de nuestros movimientos. Al cabo de un rato, su voz dejó de escucharse por completo.
—¿Qué hará aquí? —pregunté, dejando que la preocupación se filtrara por mi tono.
—No lo sé —respondió él, con esa cal