POV Aaron
Serafina intentó acercarse más.
Sus manos recorrieron mi pecho con una confianza que no le pertenecía. Había algo en su forma de tocarme que no encajaba, algo frío, calculado. No era torpeza… era intención.
La detuve de inmediato. Sujeté sus muñecas con firmeza, apartándola de mí como si su contacto me quemara.
—¡No! —mi voz salió más dura de lo que esperaba—. Tú no eres mi esposa.
Por un segundo, vi el destello de sorpresa en su rostro. Fue breve.
Luego, sonrió. Y esa sonrisa… no tení