POV Albert
—¡Astra!… ¡Astra!
Mi voz se quebró en cuanto la vi.
El tiempo se detuvo de golpe, como si alguien hubiera arrancado el aire del mundo. Ella estaba ahí, tendida en el suelo, inmóvil… y la sangre… Dios, la sangre no dejaba de salir.
Mis piernas se movieron antes de que pudiera pensar. Caí a su lado, sintiendo cómo el miedo me atravesaba el pecho de una forma que jamás había experimentado.
No era rabia. No era impotencia.
Era algo peor.
Era la certeza de que podía perderla.
—No… no… —mu