POV Akron.
—Primero entrégame la prueba de paternidad. De lo contrario, no haré nada… y no recibirás ni un solo centavo de mí.
No esperé a que dijera nada más. Me levanté de golpe, la silla rechinó contra el suelo y salí de ahí sin mirar atrás.
La rabia me quemaba el pecho como ácido. Cada paso que daba era un esfuerzo por no volver, por no gritarle en la cara lo absurdo, lo injusto, lo devastador de esa situación.
¿Cómo era posible que esta mujer apareciera ahora?
¿Por qué justo ahora, cuando