POV Anyra.
El auto se detuvo con un tirón brusco que me hizo inclinarme hacia adelante, y durante un segundo el mundo pareció quedarse en silencio, como si incluso el viento contuviera la respiración ante lo que estaba a punto de suceder, mientras las puertas se abrían y unas manos ásperas me obligaban a bajar sin ninguna delicadeza, empujándome hacia el borde de un puente donde la noche se extendía oscura y amenazante bajo nuestros pies.
Apenas levanté la mirada, lo vi. Por supuesto que era él.