POV Astra
—Escúchame bien, Albert Castell, a esta niña la crie con amor porque es mi tesoro. ¿Quién eres tú para hacerla sufrir? Mírala bien, es la joya más preciosa que tendrás jamás en tus manos.
La voz de mi padre llenaba la habitación con una autoridad que no admitía réplica. Incluso el aire parecía tensarse cuando hablaba así, como si la mansión entera recordara quién era Azkariel D’Argent.
Yo estaba entre ellos, de pie, aún con la bata húmeda, sintiendo cómo el caos de hace unos minutos se