POV AZKARION
Tía Paloma fue la primera en llegar.
La vi avanzar por el pasillo del hospital como si cada paso le costara años de vida. Su rostro estaba desencajado, los ojos enrojecidos por el llanto contenido, pero aun así conservaba esa dignidad silenciosa que siempre la había definido. No corría, no gritaba, no preguntaba. Caminaba con la certeza de quien ya sabe que algo terrible ha ocurrido.
Cuando me vio, no dijo una sola palabra.
No hizo preguntas. No necesitó hacerlo.
Simplemente, abrió