POV Gianna
El señor Arthur no tuvo más opción que ponerse de pie. Su rostro estaba rígido, tenso, como si cada músculo luchara por mantener la compostura. Yo observé la escena con calma, casi con frialdad, antes de sentarme junto a mi esposo.
A nuestro lado se acomodaron Kurt y Eva, completando una imagen que, desde afuera, parecía de absoluta unidad… aunque por dentro, cada uno cargara sus propias tormentas.
Mi esposo tomó la palabra.
—A partir de hoy, todo va a cambiar.
Su voz fue firme, autor