POV Eva
—¡Eva, eso no lo decides tú!
La voz de Kurt retumbó en toda la oficina.
Lo miré fijamente, sintiendo cómo algo dentro de mí terminaba de romperse.
Todavía tenía los ojos húmedos por haber llorado toda la noche, pero en ese instante el dolor se mezcló con una furia tan intensa que apenas podía respirar.
Él dio un paso hacia mí.
—No voy a aceptar esto. No puedes terminar conmigo así.
Solté una risa amarga.
—Ah, ¿no?
—¡No! —gruñó—. Tú eres mi mujer.
Eso fue suficiente.
Mi mano se movió sola