POV KATELYN
—¡Eso es una mentira! —grité, con la voz rota por la rabia y la desesperación.
Sentía el pecho ardiendo, como si algo dentro de mí se estuviera desgarrando lentamente. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero me negué a dejar que cayeran frente a él. No delante de Antonio. No otra vez.
Lo miré con odio, con una mezcla de impotencia y dolor que me estaba volviendo insoportable.
—¿Por qué haces esto? —mi voz salió más baja, temblorosa—. ¿Qué ganas con destruirme de esta manera?
Antonio n