Clara caminó rápidamente hasta su escritorio, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con caer. Todo estaba volviendo, como una ola que arrasaba con su frágil calma. No podía concentrarse, no podía respirar con normalidad.
Mientras se sentaba, su teléfono vibró con un mensaje. Lo abrió con manos temblorosas.
"Recuerda lo que te dije, Clara. Mantén la boca cerrada."
Era de un número desconocido, pero no necesitaba confirmarlo. Sabía que era Elliot.
Clara apagó su teléfono, apoyando la frente en s