—Eres un asesino...—murmuro, mirándolo con reproche —¿Desde cuando has cambiado tanto? Tú no eres el Vicenzo que yo conocí...
—Lo soy, siempre estuvo aquí —me sujeta la barbilla, clavando sus ojos azules en los míos —¿No te das cuenta? Soy Silvano Vicenzo Berlusconi Romano. Siempre he estado aquí, y sigo siendo ese mismo hombre que conociste.
—No, no lo eres —tiemblo ante su mirada tan oscura —ahora simplemente eres un asesino sin escrúpulos.
—¿Por qué te sorprende tanto? Sabes quién soy y de d