Mi cabeza dolía demasiado cuando abrí los ojos por la mañana. Parpadeé repetidas veces volviendo a mi razón. Intenté moverme en la cama, pero unos brazos fuertes me sostenían por detrás. Mis ojos se dilataron al instante y me puse alerta. Era Justin quién me abrazaba, así que sentí alivio. Sin embargo, estaba sin camisa, y yo en bragas.
—No puede ser...—murmuro, analizando la situación. No me acosté con él, ¿Verdad?.
—Buenos días —su voz cerca de mi oído me puso la piel chinita —¿Despierta ta