La mujer del Cóndor:61. Esmeralda.
Cuando llegamos a la clínica, me llevaron directamente al quirófano. El corazón me latía con fuerza al reconocer al doctor: era el mismo que atendía a Elijan. Saber que mi hermano estaba en este lugar me dio algo de tranquilidad. Estaba claro que esta clínica era un sitio seguro, un lugar donde Lorenzo tenía comprados a todos para garantizar que nada saliera mal.
Mientras me preparaban, Lorenzo entró conmigo. Su presencia, como siempre, era imponente, pero había algo diferente en él esta vez.