La mujer del Cóndor: 11. Amenaza
Michael
Estaba sentado en la sala con Roberta, mi prometida, una mujer que muchos envidiarían tener a su lado. Con su cabello castaño cayendo en ondas perfectas y esos ojos oscuros llenos de misterio, era la definición de elegancia y belleza. Su risa resonaba en el aire mientras jugueteaba con los botones de mi camisa, ajena al caos que vivía en mi mente.
Llevábamos más de un año juntos y, en otro momento, habría disfrutado su compañía sin preocuparme por nada más. Era la hija de un hombre pode