Me acerqué a ver a Remo y lo abracé con todas mis fuerzas. Él ya estaba despierto, sus bellos ojos azules intensos y su cabello oscuro desordenado me llenaron de alivio. Deje varios besos en su carita, haciéndolo reír.
—Mami, ya... —se queja, con una sonrisa.
—Mi amor, te extrañé tanto —le respondí, sintiendo el nudo en mi garganta.
—Mami, te vi ayer... —me dice él, con su inocencia brillando.
—¿Qué es lo último que recuerdas, cariño? —le pregunté, preocupada por cualquier indicio de lo