La música vibraba en el aire mientras los invitados llenaban el salón con risas y conversaciones. Yo estaba cerca de la barra, sosteniendo una copa de champán más por protocolo que por deseo, cuando Lorenzo, el hermano de Francia, se acercó. Su porte relajado y esa sonrisa que siempre parecía un poco traviesa me resultaban familiares, pero esta vez había algo diferente en su mirada.
—Alexa, siempre es un placer verte —dijo con una voz suave pero segura—. La mejor amiga de mi hermana siempre l