Cuando se fueron mis hijos, sentí un vacío profundo que me consumía por dentro. La casa estaba en silencio, y el eco de sus risas aún resonaba en mi mente, haciéndome sentir más sola. Me dolía tanto no volver a verlos durante días, la ausencia de sus pequeñas voces me rasgaba el alma. Anoche no deje de llorar, pero a Elijan no le importo y termino tomándome sin ninguna contemplación, me hace sentir como un pedazo de carne que no tiene sentimientos.
Cuando me levanté de la cama, cada parte de m