Capítulo 13.
Unos gritos detrás de la puerta me despiertan abruptamente. Intento seguir durmiendo, pero Andy, que es la que sigue gritando como loca, continúa haciéndolo al mismo tiempo que golpea la puerta una y o través. Decido levantarme o de lo contrario no va a parar, abro la puerta y me encuentro con ella saltando como loca mientras sostiene una caja sobre sus manos.
—¿Qué es eso? —le pregunto mientras se la arrebato de las manos.
—Lo que hemos estado esperando hace días —contesta
—¿Sola enviaron una?