Júlio César
Llegué al flat aún de madrugada, cuando el cielo empezaba a aclararse. Llevaba apenas una maleta pequeña con algunas ropas y el mínimo de valor que logré reunir para tomar esa decisión. En cuanto abrí la puerta, sentí ese leve aroma de lugar recién limpio y silencioso. Las ventanas altas dejaban entrar la luz pálida de la mañana, reflejándose en los muebles claros y en el suelo de madera pulida. Dejé la maleta al lado del sofá y caminé despacio por la sala. Todo parecía demasiado gr