El viaje al hospital se desdibujaba en el caos.
Victoria se sentó en el asiento trasero del SUV negro, con el cuerpo flácido de Dante extendido sobre su regazo. Sus manos estaban presionadas contra sus heridas, tanto el hombro como la parte inferior tratando de evitar que el calor de su sangre se derramara a través de sus dedos. Su respiración era rápida, desigual.
"Dante, quédate conmigo... por favor..." Victoria susurró, su voz se agrietó mientras las sirenas aullaban afuera.
Félix conducía c