Recibió una bala por ella.
La cara de Victoria se agotó al instante cuando Enzo le apuntó con el arma, la vida brillaba ante sus ojos.
Dante se puso delante de ella al instante, protegiéndola con su cuerpo.
"Muévete, Dante", se burló Enzo, con el dedo enroscado alrededor del gatillo.
"O tal vez debería poner una bala en tu corazón primero. Siempre lo has merecido más".
Dante no parpadeó.
"Esto es entre nosotros; deja que se vaya". Dante siseó.
Enzo se rió. "Todo está entre nosotros, hermano. Incluso ella".
Victoria agarr